09 agosto, 2010

Poema roto

Ha pasado bastante tiempo ya, o quizá no tanto, en que escribí este poema simple, infantil, con poca inspiración, con una que otra falta de ortografía que ahora me doy cuenta que tiene, tierno y sublime en la declaración que me hacía a mí mismo, en la confirmación más exacta de lo que sentía en ese momento y que, creo y espero, ya no siento ni en lo más ínfimo. Un poema que no he mostrado a nadie excepto a mis ojos, que cada vez les creo menos porque más de una vez descaradamente me han engañado y mentido hurtándome lo real que ellos creen que es superfluo. Un poema que en ese tiempo, ¡en nuestro tiempo!, era un perfecto equilibrio corazón-cerebro, un pseudónimo de tu nombre arriba de una declaración, inserto en un corazoncito bien rojo y esponjoso, sujeto a un osito de felpa suave y tierno, como este poema. Un poema, en fin, ya fuese bueno o malo, un poema que hablaba de ti y de mí.
Y ahora que la luna está encima, casi llena, y todos duermen, lo veo y por momentos contemplo todo el sentimiento y esmero que había puesto en él, nunca habría pensado en la más mínima posibilidad, en el remoto suceso de verte en la calle o en mis sueños furibundos y no hablarte porque se me va la voz y no vuelve y no vuelve... de verte con los mismo ojos que suelen engañarme y desear nunca haber soñado o que nunca hubiese(s) existido, o que simplemente este poema de mierda, tan nocivo ahora como tu recuerdo, y estos versos con metáforas uniformes y obvias nunca de mi conciencia ni de mis sueños hubieran sido paridos por la cabeza, por el corazón o por el canto de ambos. Porque lo veo y te veo a ti y a tus ojos felinos y me desespero, el aire se me hace poco y pienso que no hay néctar más puro ni más sacro que tú. Te veo y tú no me ves y me da miedo que nunca más me veas, porque yo te veo siempre, y me da miedo, enserio, mucho miedo…tanto que la razón se me congela y me hago estúpido, un poco más que ahora.
Un poema que me revuelve el mundo, que me destroza el pensamiento, que me hurta la eficacia y la seguridad. Todo al mismo tiempo. Que se aleja del arte, de la lírica, de la belleza y hace resaltar y alejar la tuya infinitamente como el cielo y sus astros insertos que se hacen intocables ahora que ya no estás. Pero bueno, perdimos nuestra oportunidad, tú la perdiste y no la volverás a tener, ni este poema tendrá la oportunidad de ser leído por otros que los cabrones de mis ojos mentirosos e ingenuos, porque lo rompí y sequé con el fuego los tintes corrosivos de este pseudónimo de tu nombre para siempre, tan seco se volvió que el aire volvio a mis pulmones azules y mojados con sólo mirar lo seco que está, y todos esos versos y rimas sensatas, que fueron en su tiempo para siempre y ahora sólo un aliento del viento, fueron quebrados, con el mismo fuego apasionado y orgulloso, como el espejo mismo de la memoria efímera que se desencadena cuando el propio aliento del viento vuelve a resoplar y se refleja en el vidrio de aquel espejo que ahora será roto en ínfimas partes para que se vaya con el mismo viento y su aliento destructivo y sereno. Y quedará roto, pero será eterno, y se irá por el aire, por el viento, como el amor, y dejará rastro en el viento y en mi memoria, y será el poema más malo que haya escrito pero el que ha tenido más sentido, tal vez, como lo que fue nuestro.



(Líneas tiradas a principios del 2010)

0 comentarios:

Publicar un comentario